viernes, 18 de mayo de 2012

CRISTINA Y EL BOSQUE

Ningún árbol, por más grosso que sea, puede tapar el frondoso bosque que hoy se expande por la Argentina y el mundo de la mano del proyecto que dirige Cristina Fernández de Kirchner y por las decisiones que toma con un sorprendente manejo de los tiempos (políticos y mediáticos).

Desde la promulgación de la Ley de Medios que no vivíamos un acto revolucionario de tan alto impacto real con incidencia en el simbólico colectivo como el que pudimos compartir el pasado lunes 16 de abril.

Cristina sabe y lo dijo, que la recuperación de YPF trascenderá a las generaciones que compartimos este momento histórico.

CUERPO SOCIAL. La ciencia siempre viene en socorro de las ideas. Esta semana queremos apoyarnos en los aportes del psicoanálisis. Desde ese lugar observamos los padeceres que los argentinos como cuerpo y mente social venimos sufriendo.

Cuando el menemismo, a través de las privatizaciones, introdujo el neoliberalismo en la Argentina, nadie alcanzó a medir las terribles consecuencias que ese modelo nos traería como sociedad, una sociedad ya lacerada por las agresiones del terrorismo de Estado.

Martínez de Hoz-Videla, Alemann-Galtieri con Malvinas, y Menem-De la Rúa-Cavallo con las privatizaciones implican una secuencia inolvidable que se mide en desocupación, hambre, miseria y transnacionalización de la economía. Pero hay más.

La desconfianza entre pares, la pérdida de valores, la desesperanza, la falta de proyectos que permitieran a los jóvenes pensarse en un futuro, la despolitización, la fragmentación del cuerpo social puede reconocerse fácilmente en los ´90.

Pero, ¿qué significaba el Estado para la gente? ¿En qué instituciones se corporizaba? La desaparición forzada de los símbolos del Estado que sin solución de continuidad se concretó en pocos meses produjo un daño inconmensurable en la psiquis de las personas.

SERIES SUPLEMENTARIAS. El ser humano tiene una serie de instituciones en las que se inscribe, que suplementan su ser y su hacer. La familia; la educación y la escuela; la salud y el hospital o la Obra Social; el trabajo; la comunicación y los Medios; el transporte y sus medios; la energía en todas sus variantes: agua, electricidad, petróleo.

Esa serie se trastocó dramáticamente entre 1989 y 1991. La desocupación impactó en la familia, en la salud, en la educación, en los valores. Se cuestionó el carácter público de la educación y la salud. Los monopolios de distinto origen y nacionalidad avanzaron sobre la energía, la comunicación y el transporte. Entel fue Telefónica, la línea aérea de bandera cambio de tal; ferrocarriles dejó de ser FA, YPF se rebautizó Repsol, YCF se diluyó, Agua y Energía y Segba cambiaron, perdieron los colores y la referencia, ELMA no existió más, Astilleros se diluyó y los puertos pasaron a manos extranjeras.

De la noche a la mañana el cuerpo y la cabeza de los argentinos perdieron los símbolos donde podía reconocerse y entonces el perjuicio no fue sólo económico.

El Estado (desaparecido de los 90) era, comienza a ser y será: las empresas que detrás de cada sigla llevan la bandera nacional. No es por falso patriotismo, es desde el campo de la psicología que se alertó (tal vez muy débilmente) que muchas patologías florecieron al compás de la pérdida de estos símbolos que además demostraban la fortaleza económica de nuestro país, que corporizaban la patria, que hacían sensible a la Nación. El Estado es de nosotros, las empresas son ajenas.

CRISTINA. Hoy Cristina con YPF vuelve a dar anclaje real a los conceptos de patria, Nación y país. Y en eso está la grandeza, eso la emparenta con los héroes de los siglos XlX y XX. Y esa es la trascendencia de la renacionalización de la energía porque corrige y al mismo tiempo inscribe en la historia una secuencia que une los objetivos de Moreno y Belgrano, con los de los caudillos provinciales, con Artigas, Gaspar de Francia y Rosas, con Yrigoyen y Mosconi, con Perón, Cámpora y Néstor Kirchner, con la gente, con el pueblo, con nosotros.

NECESITAMOS YPF no sólo para lograr el autoabastecimiento energético, sino para volver a tocarnos y reconocernos en nuestras empresas estatales, la patria vuelve a palparse, está al alcance de todos.


Néstor Piccone

22/04/2012

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