miércoles, 6 de junio de 2012

DE NORMA PENJEREK A JOSE OTTAVIS

En el mes de mayo de 1962 desaparecía la adolescente Norma Mirta Penjerek. A los pocos días, la aparición de un cuerpo irreconocible sirvió para cerrar (?) un caso policial que los Medios menearon durante mucho tiempo.

El tipo que esto suscribe (quien por entonces tenía 9 años) guardó en su memoria aquel resonante caso. Hace pocos días, en Policiales de Clarín, apareció una nota firmada por Héctor Gambini quien en dos páginas develaba algunos interrogantes que atravesaron 50 años de historia. Para la investigación de Gambini, el secuestro habría tenido que ver con la cobertura política a la familia Penjerek por parte del gobierno israelí. El padre de la adolescente sería un agente de los servicios quien luego de participar (por esos días) en la captura clandestina de Adolf Eichmann habría simulado el secuestro de su hija previendo una venganza de grupos nazis. Norma Penjerek habría vivido hasta su muerte en un kibutz israelí.

Leyendo el texto tuve ganas de creerle a Clarín. Aunque el relato sería útil para clausurar un interrogante surgido en la temprana infancia debo admitir que en la actual situación me cuesta mucho confiar en algo que aparece en el diario.

En la semana que incluye el día del periodista, no está demás analizar el índice de credibilidad, uno de los parámetros con los que se puede medir el estado de situación de la batalla cultural.

En el 2001, la credibilidad de los políticos, gremialistas y funcionarios tocó su piso. Los Medios, también sufrieron un duro golpe: murales callejeros definían que “nos mean y los Medios dicen que está lloviendo”. Kirchner era gobernador y Cristina estaba lejos de la presidencia pero la gente comenzaba a condenar las mentiras mediáticas, los operativos de prensa. La Ley de Medios era el sueño de unos pocos, pero retrospectivamente podemos incluir aquellos días como un avance popular en la toma de conciencia que en el año 2009 coronaría con la promulgación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

El gobernante tiene una ventaja con respecto a los Medios, está en condiciones de representar con hechos las demandas de la gente y eso viene sucediendo (con sus más y con sus menos) desde mayo de 2003.

Pero la batalla se da todos los días y los Medios, que para existir no dependen de los votos de la gente ni necesitan trasladar al Parlamento sus políticas, están dispuestos a violar todas las normas vigentes. Desde robar y tergiversar información de un teléfono, como sucedió con José Ottavis, hasta desconocer la Ley de Medios. De titular que Rodríguez Larreta fue agredido por La Cámpora; (cuando la nota de Clarín contradice su propio título) a impulsar una devaluación. Lo mismo sucede con la violencia lanzada contra el programa 6,7,8; el periodista Lucas Martínez, junto al camarógrafo Sergio Loguzzo y el productor Ezequiel Schneider, fueron golpeados mientras intentaban cubrir los neocacerolazos. Ninguno de estos hechos deberían tratarse con liviandad; no se puede naturalizar la violencia física contra los periodistas, ni contra nadie.

Por suerte la democracia tiene otras formas participativas: elecciones, movilizaciones y también actos de gobierno como la recuperación de YPF, Aerolíneas, Aguas, desendeudamiento, que incluyen a la ciudadanía en el camino de la soberanía económica. O la Ley de Medios que la mete de lleno en el camino de la independencia cultural. Todos hechos que aumentan el índice de credibilidad de la política.

La prensa que se aleja del periodismo pierde frente a la política y la participación popular y esto no parece ser una expresión de deseos en la Argentina contemporánea. Ojalá el día del periodista de 2012 sirva para avanzar en la recuperación de la libertad de expresión y el derecho a la información. Y podamos volver a leer policiales con alguna esperanza de acercarnos a la verdad.

BONUS TRAK. Página 12 cumplió 25 años. Cuánto de lo que pensamos muchos militantes tendrá que ver con lo que alguna vez leímos en ese diario; seguramente mucho. Un nombre une los 25 años de gremialismo en Página: Fernando Tato Dondero, en él un homenaje a todos los trabajadores de prensa y a la integridad gremial.








Néstor Piccone

03/06/2012

martes, 29 de mayo de 2012

LA FOTO DEL MARTÍN FIERRO

La televisión argentina siempre le dio valor nacional a los canales porteños.

En el año 51, Perón puso al aire el Canal 7 desde una política pública de comunicación estatal que incluyó la agencia de noticias Télam y hasta una Ley de comunicación. Tras el golpe de Estado, intitulado Revolución Libertadora (?), en los años 60,  el modelo de cadenas de EEUU copó el mapa comunicacional argentino definiendo de una vez  (y está por verse si para siempre) que Buenos Aires impusiera a todos los televidentes argentinos los noticieros, las novelas, el humor, un modelo de vida hecho en el puerto.

Fueron el 13, el 11 y el 9 las cabeceras nacionales de esas cadenas, ya que legalmente son canales de la ciudad de Buenos Aires. Conviene de paso aclarar que el 13 no es de Clarín ni Telefé de Telefónica, y el 9 no es del mexicano González; son licencias con fecha de vencimiento, que se adjudicaron por 10 años en el proceso de privatización menemista, prorrogadas por 10 años más en el 2005.

La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual promulgada por Cristina  Fernández de Kirchner, además de cortar con la creciente monopolización de medios vino a ordenar este mapa;  y el fallo de la Corte Suprema de Justicia, poniendo fecha tope al proceso de adecuación a la Ley, ayuda a redoblar el paso para redefinir este modelo cuasi monopólico.

La 42 entrega de los Premios Martín Fierro es una foto que además de poner en foco la hegemonía del 11 y el 13 sirve para observar el estado de situación de la batalla cultural.

El Grupo Magnetto, que este año ganó la difusión de la entrega de premios, mostró al aire sus debilidades y fortalezas.

Lo más notable fue la presencia de Marcelo Tinelli, dominador absoluto de los rating televisivos. Sin la presencia de esta figura el Grupo no tendría mucho para mostrar. Tinelli no solo abona medio año de pantalla sino que también con sus subproductos cubre tardes y noches enteras de la programación de todo el año.

Los Martín Fierro estuvieron en línea con la tarea que el Grupo realiza para imponer sus programas: a quien le pide el programa de Tinelli, Clarín  le exige la compra de un combo que incluye sus programas de noticias, o sea la línea editorial completa, a la que ahora se suma su nueva adquisición: Jorge Lanata.

Los discursos de periodistas y conductores mostraron la disciplina que el Grupo exige. Como soldaditos repitieron el slogan que intentan imponer: queremos preguntar.

Por suerte Reynaldo Sietecase pudo expresar la diferencia. Reconoció que es difícil hacer periodismo en radio y televisión en estos tiempos y  exhortó a sus colegas a  buscar respuestas no solo en la conducción política del gobierno sino investigar también sobre el poder económico y les aconsejó a  no mimetizarse con  los grupos que los contratan.

La foto de los Martín Fierro, más allá de las intenciones de APTRA, de Clarín y Telefé muestra los puntos de fractura. No todos repiten el discurso de los sectores hegemónicos. Y habría que preguntarse qué sería del Grupo Clarín sin Tinelli.
La foto desnuda otro de los distintos ámbitos donde se despliega la batalla cultural, la batalla por las ideas: Clarín es la expresión de un planteo político, económico y cultural que se impone como discurso dominante ya que  más del 60 por ciento de los argentinos que quieren ver televisión tienen que abonarse al cable concentrado por el Grupo.

La foto muestra que Clarín no es un medio sino un dispositivo político-económico-mediático. Juega a la prensa mientras conduce intereses económicos transnacionales y además juega en política con distintos partidos políticos.

Clarín siempre hace demostraciones de poder. Como sé vio en la noche del Martín Fierro manipulando premios como el de Gasalla y El Puntero- para quedarse con el brillo que da el cierre del programa.

Y como la vida (virtual) es casi un concurso permanente, a la hora de los premios algunos como Gasalla, Julio Chavez, Lito Cruz, Leticia Brédice, JJ: Campanella, Mercedes Morán, Jorgelina Aruzzi, Omar Cerasuolo, Marío O´Donell, Sietecase, Matías Martín o el mismo Tinelli logran el reconocimiento de Fierro por su capacidad de trabajo y/o talento.


Néstor Piccone

domingo, 27 de mayo de 2012

LA LEY DE MEDIOS Y EL DOLAR

Con una presidenta asumiendo día a día con más fuerza el liderazgo del proyecto nacional y popular (pero avisando que nadie es eterno), la Corte Suprema de Justicia, por unanimidad, movió una pieza clave en el tablero de la aplicación de la Ley de Medios.

La palabra de la presidenta Cristina Fernández resulta cada vez más esperada. Y el 25 de mayo en Bariloche hizo honor a esa expectativa. Habló de los temas de la semana pero sin abandonar la perspectiva histórica: el dólar y los agoreros de siempre; Angola y la lucha por la independencia reivindicando a negros, mulatos y pueblos originarios. Recordó para propios y extraños cuales son las ideas que la sostienen y por dónde va la cosa. Explicó de qué se trata vivir con lo nuestro.

Juan Manuel Abal Medina defendió la necesidad de la Ley de Medios para enfrentar las mentiras diarias de los Medios.

Clarín, la Nación y Perfil volvieron con la agenda con la que intentan demoler el poder acumulado en los últimos años por el campo popular de la mano de Néstor y Cristina Kirchner. Boudou y el dólar blue están en la cima de esa tabla. Lanata brilla en un cielo sin estrellas con 20 puntos de rating apoyado por el aparato de Clarín. Y ya se viene Tinelli, mientras Telefé domina con la ficción. Boca avanza en todas las canchas, mientra River duda.  Y la nave va...meciéndose en las turbulentas aguas de la batalla cultural.

La desmonopolización no es un hecho legal. La acción de desmonopolización no es tarea de una sola persona, ni institución. No es responsabilidad de un solo actor. Nada nos garantiza que los espacios que se abren serán ocupados por una multiplicidad de nuevas voces.

Como bien apuntó la Corte Suprema, a Clarín poco le importa la libertad de expresión, lo que no quiere  es perder el negocio que implican los abonados al cable que concentra en todo el país. Ese es el fondo de sus presentaciones. Más de la mitad de los argentinos que quieren ver televisión dependen de los cables que maneja el Grupo.

Por otro lado las organizaciones sociales, sindicales, de pueblos originarios, microempresas, cooperativas y comunitarias que bregan por entrar a las grandes ligas de la comunicación tienen dificultades organizativas, de persona jurídica y hasta de concepción para romper culturalmente la concentración.

La Corte Suprema fijó el 7 de diciembre de 2012 como último plazo para que Clarín presente su plan de adecuación a la Ley. En paralelo los demás Grupos deberán hacer lo mismo; por su parte el Estado debe trabajar con hipótesis reales sobre la construcción del nuevo mapa de medios y las provincias, los municipios, las universidades, las microempresas, los sindicatos deberán construir las alianzas necesarias para ocupar el espacio. No será una tarea fácil. Es una batalla  (cultural) y aunque el tiro de la Corte fue certero nadie debería dormirse en los laureles.

El mundo enfrenta una de las crisis económicas más profundas. El gobierno de Cristina, en 2008 como lo hace hoy, supo enfrentar la caída financiera a escala universal con una batería de medidas a favor de mantener el trabajo y la producción nacional. No es el camino elegido por los líderes neoliberales que encabezan Merkel y Obama, ellos siguen imponiendo el dogma neoliberal que se comió millones de puestos de trabajo en la era Menem-De la Rúa. Exigen ajuste interno a los países como Italia, España o Grecia mientras protegen su economía cerrando sus fronteras económicas. Aunque Argentina no está en esa agenda, los gurúes criollos siguen promoviendo  planes de ajuste, dólar libre y  apertura económica. Funcionales al régimen internacional, los periodistas del Grupo CNP trabajan consciente o inconscientemente para lograr ese objetivo. Por eso exageran una corrida cambiaria y azuzan a la gente con el dólar.

La aplicación de la Ley de Medios no termina con las mentiras, pero si logramos que las voces se multipliquen, que la agenda mediática incluya a todas las provincias, que la página internacional vuelva a informarnos de lo que pasa en el mundo, estaremos contribuyendo a que un pequeño porcentaje de argentinos que corre tras el dólar no se lleve puesto a millones de argentinos que nunca vieron ni verán un dólar.


Néstor Piccone

lunes, 21 de mayo de 2012

LANATA EN EL ÚLTIMO PELDAñO

Un día de aquellos que vieron amanecer la Ley de Medios, Ernesto Tenenbaum por Radio Mitre, consideraba como uno de los puntos negativos del Proyecto aquel que impedía la consolidación de cadenas nacionales.

Ernesto sostenía que con la ruptura de las cadenas mediáticas (un eufemismo que esconde la imposición porteña de contenidos) el crimen de María Soledad en Catamarca nunca se hubiera esclarecido (?). El argumento parecía creíble, si un conflicto no se nacionaliza, es muy difícil que alcance alguna resolución. Polarizando comunicación con política, Tenembaum introducía un eje falso para mellar la posibilidad de aprobación de la Ley.

Pero Ernesto no decía que, si los intereses de los grandes medios centralizados y hegemónicos se ve atacado por la información de una provincia, la cadena nacional privada no se pone en marcha. La lógica y la historia demuestran que los Medios hegemónicos deciden instalar sus cámaras, periodistas y micrófonos -en una provincia- sólo si el tema sirve para esmerilar a la política.

Con la posibilidad de reelección de Carlos Rovira para la gobernación de Misiones, los Medios se instalaron en Posadas y nacionalizaron lo que para ellos sigue siendo un conflicto: la continuidad de políticas públicas atadas a los intereses populares y además la posibilidad de que ese tema se instale nacionalmente. Con Rovira, los grandes grupos económicos que pujan por recuperar el control del Estado, le dieron una paliza a la democracia e instalaron de una vez y por un tiempo que en la Argentina nadie puede ser re-reelecto. Hoy, en Misiones Rovira es uno de los políticos más influyentes y sus propuestas inciden favorablemente en el desarrollo misionero. Pero para los Medios ese no es un tema.

Los medios no discuten políticas, convierten los temas en polémica.

Por estos días cuando Pedro Blaquier, es convocado a la justicia por su involucramiento en crímenes de lesa humanidad, las cadenas de Medios (que bien defiende Tenenbaum) no trasladan a Jujuy, ni un periodista para cubrir los secuestros y asesinatos del Ingenio Ledesma. No es un tema, y la negación del mismo es la política mediática.

Un domingo, de hace no más una decena de años; el periodista Martín Caparrós, integrante del equipo que conducía Jorge Lanata, me alentó a que si su jefe me daba micrófono aprovechara a denunciar a los grupos económicos, ya que según Caparrós el “gordo nunca quiere tocar esos temas”. Lanata denuncia la política no a los grupos económicos concentrados, sostenía Caparrós. En aquel momento, 1999, Lanata aparecía como un periodista militante y progresista. Quien esto suscribe nunca adhirió a esa visión, Lanata fue y será un lúcido publicista que sabe para donde va la política y como buen liberal se acomoda al lado del poder real.

Por estos días los grupos económicos concentrados y sus voceros mediáticos descubren que están en problemas. Los políticos que suscribían sus posiciones, ya sea porque perdieron representatividad medida en votos, por desgaste o porque algunos se avivaron que seguir la línea temática de la tapa de Clarín no siempre suma, dejaron de ser los chirolitas de Magnetto.

Es así que en las últimas semanas asistimos a una diversificación de voces en los medios que ya no surgen de la política. Son los propios periodistas del régimen los que se constituyen en amplificadores. Sin demasiada imaginación, Lanata, que pretende liderar el lugar que ocupaban Lilita y Duhalde, copiando poses popularizadas por Tato Bores intenta remedar las luchas por la democratización de los medios de las que participaban cientos de organizaciones populares poniendo en la pantalla a un grupo de periodistas a pedir… conferencias de prensa!!!

Una idea que trabaja Proyecto Copla habla de que no hay comunicación sin política ni política sin comunicación.

Los periodistas del sistema (de medios concentrados) confunden temas con política. Pero con los últimos acontecimientos acaban de subir al último peldaño de la espectacularización de la noticia, no informan ni comentan, son los nuevos startsystem. Un lugar de donde (como del ridículo) es muy difícil volver.

IN MEMORIAM Caloi murió trabajando en Clarín sin vender sus personajes al Grupo. Una lección para propios y extraños.


Néstor Piccone

20/05/2012

viernes, 18 de mayo de 2012

LEYES QUE EMPODERAN

Para  los Medios del sistema monopólico, el tema de la semana es la carrera sucesoria de Cristina; para los otros: las revolucionarias reformas legislativas y la unanimidad política a la hora de votarlas.

El quiebre entre la realidad virtual y la vida comienza a ser cada vez más pronunciado.

La agenda de la gente, seguramente, incorporará  temas de un lado y de otro pero terminarán pesando los que resulten más próximos a sus propias vivencias. El debate y aprobación de leyes que promueven  un  mejor vivir y un morir en paz, está sin duda más cerca de la gente que la manipulación que plantea el mercado preocupado  en aniquilar todo lo que el gobierno trabaja en la onda de sintonía fina.

Esta semana los Medios del Mercado, en su afán de no perder poder sumaron incredulidad;  no hay lector que soporte (sin enfermarse)  llegar al final de un párrafo con una conclusión diferente al enunciado inicial.

En la lógica binaria que manejan, al mismo tiempo arman colectivos humano-políticos  con Biolcatti, Moyano, Scioli, Macri, Caló, Massa mientras que por otro lado unifican a La Cámpora, Mariotto, Andrés Rodríguez y Viviani obedeciendo a pie juntillas lo que maquiavélicamene propondría una presidenta aislada y sin contacto con la realidad. Se olvidan que  la realidad es bien compleja y que cuanto más se diversifica el hacer político de Cristina Fernández y su gobierno se reduce el impacto de la interpretación mediática.

Las provocaciones fascistoides de Biolcatti se reconvierten en el relato oficial del mercado. Y con una pretendida épica se presenta a  un líder campesino al que una  horda de jóvenes (¡¿forzudos?!) le impide el ingreso al Palacio de Invierno. Muy bizarro.

El ritmo de la noticia, promovido desde la usina de medios del Mercado, resulta imposible de seguir y cuesta encontrarle la lógica. La línea se pierde mientras Amado Boudou sigue cerrando votaciones con aplausos masivos frente a senadores que, acercándose a una agenda con la que ganan votaciones y respeto, se alejan de otra que los emparenta con el Grupo Clarín y la defensa de la ignota  Boldt; mientras Ciccone ya comienza a imprimir lo que el Estado necesita.

Las Leyes no cambian la relación de fuerzas pero empoderan a quienes están dirigidas. Eso está sucediendo por estos días con la Ley de Medios.

A través de Alfredo Sccocimarro, secretario de Comunicación, la Coalición por una  Radiodifusión Democrática unificando sus posiciones presentó una serie de propuestas destinadas a la efectiva aplicación de la 26.522.

La Ley de Medios es bien compleja. Si bien va por la desmonopolización  y en ese punto tiene algunas herramientas frenadas en la Corte Suprema de Justicia, existen otras acciones que requieren coordinación entre Estado y sociedad civil y voluntad política mutua para aplicarse.

La desmonopolización demandó una legislación acorde pero también y fundamentalmente exige organización y unificación de personería por parte del archipiélago de representaciones que la enfrentan. El lugar que deja el monopolio debe ser cubierto por la multiplicidad de voces y empresas en construcción. La Ley de Medios  legalizó (no más) el espacio del 33 por ciento para las microempresas, las cooperativas, los sindicatos, los pueblos originarios.

Pero no se puede enfrentar a los Grupos sin organizar lo diverso y esto siempre lleva tiempo. En ese punto está la Ley de Medios. Con un trabajo intersectorial, transdisciplinario y en un ámbito de pluralidad el llamado “chiquitaje” que ganó en legalidad se pone en condiciones de ayudar a aplicar la Ley.

Abandonando la actitud peticionante, convirtiendo su militancia en acción concreta con  propuestas propositivas, la Coalición puede inyectarle a la democratización de los Medios el insumo que estaba faltando.

Sin disputar agenda, pero ganando las posiciones que en algún momento (no muy lejano) le permitan a los argentinos elegir los temas que le interesan, esos que esta semana le dieron continuidad a la nacionalización de YPF, posibilitando que uno pueda elegir su identidad y la forma de terminar la vida sin las intromisiones onerosas del mercado.


Néstor Piccone

14/05/2012

VENCEDORES Y VENCIDOS EN LA SEMANA DE YPF

Esta semana es de alegría, de celebración: YPF no es más una empresa multinacional, es nuestra.

Los representantes del pueblo votando masivamente la expropiación-nacionalización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales no sólo volvieron a poner a la Argentina en el camino de la independencia sino que además le infringieron una nueva derrota al tándem Clarín, La Nación y Perfil.

Definida la etapa por la disputa de la agenda, la comunicación y la política del gobierno les volvieron a ganar, inclusive en su mismo terreno. El spot de Malvinas y la actitud de la embajadora Alicia Castro (convirtiendo en noticia mundial una simple pregunta) demostraron cómo se puede quebrar el relato hegemónico por sus mismos Medios.

Pero la batalla cultural, planteada en términos pacíficos, nos obliga a redoblar los esfuerzos semana a semana y a profundizar la línea que plantea la presidenta aumentando ideas y acciones con audacia y creatividad.

Lo reafirmamos una vez más: la pelea no es contra el tridente mediático, es contra un dispositivo que se despliega a escala mundial. Lo dijo el Chivo Rossi, lo ratificó Cristina: el enemigo son las corporaciones, “Cuando el mundo andaba bien, las empresas estaban alineadas con los intereses de los países. Cuando las empresas se desprendieron de los intereses de sus países fue finalmente cuando esos países implosionaron.”

Si las denuncias mediáticas contra Axel Kicillof renovaron el interés por Carlos Marx, me atrevo a acercarle a esa cohorte de tilingos la figura de Vladimir Ilyich Lenin que a principio de siglo pasado denunció lo que Cristina con gran valentía enfrenta, “la etapa superior del capitalismo.” A finales de los 60 las grandes empresas petroleras comenzaron a imponer su interés por sobre los Estados Nación, incluido EEUU; buscando una mayor tasa de ganancia sin importarles el destino de los países donde tuvieron origen. Eso les permitió a varios Grupos concentrarse y obtener mayor rentabilidad que la de muchos países del planeta.

La Shell, la British Petroleum están en ese lote; la multinacional Repsol, con la confiscación vía parlamentaria que en los 90 hizo de YPF, buscaba ese podio.

Cristina, con una alta dosis de coraje, la misma con la que encaró la lucha por la Ley de Medios, quitó de cuajo ese sueño a una empresa sin patria y la puso en línea con el paradigma nacional. A la inversa del Rey de España o de los ingleses y yanquis que invaden países en beneficio de las multinacionales, la presidenta refunda una empresa nacional.

“Estamos en una guerra económica, en una guerra de la información y gracias a dios no en una guerra militar” dice hoy el asesor de la OTAN Aymeric Chauprade quien además para incredulidad del periodista aclara que no ve a la Argentina aislada del mundo; al contrario cree que “el hecho de que su país (el del periodista) resista la globalización es algo bueno… Argentina tiene ventajas, cualidades en términos de educación, de cohesión social como para convertirse en un jugador importante…” Clarín (Confesión de parte del 6.05.2012).


Néstor Piccone

06/05/2012

OBREROS, SIN MOVIMIENTO NI ORGANIZACIÓN

La alianza  dirigida por Magnetto sufre, por estos días, una etapa de aislamiento político. Los referentes parlamentarios de los partidos, al optar  por  una YPF nacional, recuperaron autonomía política con respecto al poder.
 Según admite Eduardo van der Koy, vocero del CEO de Clarín,  con el apoyo a Repsol   “ es posible que por la crisis en España y en la UE y la inestabilidad  en Estados Unidos termine habiendo más ruidos que nueces por la expropiación de YPF.” (Confesión de parte, Clarín 29.04. 2012).
Será por eso que la alianza económico-mediática esta semana insistirá con un tema: el caso Boldt-Clarín contra Ciccone. Nos queda la duda si el magnettismo  se atreverá a enfrentar la incursión de Cristobal Lopez en los Medios,  habida cuenta de su necesidad de negar la existencia de la LSCA.
Pero Cristóbal Lopez (quien para su ingreso a las grandes ligas deberá respetar la Ley) no es el único que por estos días intenta entrar al sistema de Medios; la Coalición por una Radiodifusión Democrática también pretende avanzar sobre los espacios del 33 por ciento establecidos por la misma 26.522. Así lo entendió el gobierno cuando   Alfredo Sccocimarro abrió un espacio de debate y propuestas que los representantes del 33 por ciento, más las pymes y los pueblos originarios deberemos aprovechar.
Pero hay un tema que la alianza mediática no quiere analizar en profundidad. Tan proclive a espectacularizar la información; con el 1° de Mayo la línea editorial pasa por cargarle a Cristina  un “intento de disciplinar al movimiento obrero buscando entronizar al metalúrgico  Antonio Caló por sobre Hugo Moyano en la CGT  y a La Cámpora y el Movimiento Evita en la calle.”
La falta de una  masiva celebración de los trabajadores no fue responsabilidad  de Cristina, sino  de la falta  de una expresión unificada del movimiento obrero. La CGT, que integrada al proyecto nacional en desarrollo, aparecía como el espacio para reconstituir el poder de la clase en un solo sujeto, hoy aparece diluída.
 Si bien hay distintas formas de llevar adelante el proyecto que, hundiendo sus raíces en el peronismo,  une lo nacional y popular con lo latinoamericano; el formato dirigido por Néstor y Cristina se demuestra como el más efectivo y movilizador. Hugo Moyano se confunde al enfrentarlo. Los trabajadores en su mayoría votaron a Cristina y sin obsecuencias no conciben un movimiento nacional sin movimiento obrero.
La dirigencia sindical actual (la de las 3 ó 4 cegetés, las 2 ceteás, y las varias izquierdas)  no expresa al conjunto de los obreros argentinos. Sin formas participativas de resolver las disidencias cupulares, por falta del voto directo y elecciones con padrones inflados, el sindicalismo avanza muy a desgano en el trasvasamiento generacional que  exige y propone a otros frentes del movimiento nacional. Pocos dirigentes sindicales representan a los nuevos actores jóvenes del mundo del trabajo. Hay recambio generacional en bases obreras, pero: tanto desconocen los convenios colectivos que los amparan como repudian los tramposos movimientos que traban su participación sindical.
En los 90 con la privatización, el sujeto clase trabajadora se reconvirtió. Los millones de obreros desocupados se reorganizaron desde el territorio. La CTA que en principio los reconoció, no terminó por incorporarlos al movimiento. El MTA de Moyano los escuchó pero no los integró a sus filas. La CGT menemista directamente los repudió, desconociendo, de paso, que muchos de esos desocupados habían sido afiliados a sus sindicatos de base.
Hoy, con un proceso de recuperación del trabajo, fruto del sinceramiento K de muchas políticas, que como las paritarias, son un derecho adquirido por la clase y cuando  la defensa de la producción nacional entraña la defensa del trabajo, el sindicalismo no expresa la organización de los nuevos trabajadores. Tampoco los trabajadores cooperativizados y de fábricas recuperadas  son reconocidos como integrantes del movimiento obrero, ni aparecen como sujetos sindicalizables.
 La organización de los trabajadores, la integración de la misma como parte constitutiva del movimiento nacional es una deuda de la dirigencia sindical; pero también es una deuda que la democracia, en su conjunto, puede pagar cara si no se actúa con creatividad y participación.
 
 
Néstor Piccone
 
30/04/2012